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Mostrando entradas de septiembre, 2024

Tiempo

 Dame tiempo.  No sé cuándo, pero sé que volveré a ser yo. No sé cómo, no tengo ni idea de cómo estaré, cómo veré la vida, cómo será todo, pero sé que volveré a ser yo.  No la misma, pero sí yo.  Dame tiempo. Lo necesito.  Necesito pararme, respirar, y después seguir.  Necesito encontrarme, encajar algunas piezas o tratar de vivir con esa pieza faltante.  Necesito paz, tranquilidad. Necesito menos miedos, menos problemas, menos pensamientos en mi cabeza.  Necesito sanar. Desconectar. Resurgir. Vaciar mi mochila, porque a veces pesa demasiado.  Necesito llorar menos y sonreír más y disfrutar un poco más del regalo de la vida.  Necesito ser yo, y sé que lo haré. Pero dame tiempo, te lo prometo, VOLVERÉ 

Cercana lejanía

 La distancia nada tiene que ver con el kilometraje, pues estamos tan lejos hoy, a 2000 que ayer a solo 6. Y aunque todo mi ser acepte que es lo mejor, el órgano que bombea la sangre, no deja de acelerarse, al recordarte. No me mal interpretes, no te quiero junto a mi, pero la nostalgia por los años compartidos, suele ser una mala compañía, que te ataca por la espalda, y que la mayoría de las veces no da tregua. De vez en vez, la cordura me visita, y me recuerda las horas de tristeza,  que a tu lado pasé, las noches en las que tu dormías y yo lloraba,  los días en los que tu indiferencia me mataba, las tardes,  en las que tus caricias me faltaban, es que estábamos tan lejos, aun cuando estábamos juntos, casi sin notarlo, nos fuimos  por caminos distintos, compartiendo la misma cama. Los recuerdos hacen vaivén en mi alma, de ratos buenos, de a ratos malos. Y a veces, de noche, cuando miro las estrellas pienso: ¿Serán las mismas que miras vos? Y en este sueño de o...

Distinto

 Hay un aroma distinto a todos los demás,  un paisaje diferente, donde siempre quiero estar, una ruta larga y ancha, me lleva a ese lugar, es mi pueblo, mi hogar, un pedacito de cielo, donde quiero descansar. Hay un aroma distinto, imposible de igualar, un sentimiento me une, para siempre a ese lugar, a ese pequeño pueblito, gigante en mi corazón. Hay un aroma distinto, un saborcito  especial,  lo tiene CUADRO BENEGAS, no lo tiene nadie mas. 

A mi Karina Alejandra...

 Karina Alejandra, llegaste a este mundo, cuando ya me había resignado a no tenerte, te esperaba desde mi primer embarazo. ¡Quería tanto una niña! ¡ Quería tanto  una Karina Alejandra! …Y casi cuando no lo imaginaba, descubrí que estabas en mi vientre, y comencé a imaginarte, a fantasear con tu carita, a soñar con tus ojitos. Karina Alejandra, princesita mía, plumón de mis versos, pedazo de cielo, pase lo que pase, cuidare tu vida, velaré  tu sueños, porque tu eres mi Karina Alejandra, la niña adorada que siempre, soñé.

Pequeño e indefenso...

 Mi niño pequeño, mi hijo indefenso, que lindo es sentir tu vida en mi vientre, saber que tu  cuerpo esta dentro mío. Mi niño pequeño, que lindo es sentirte, tan cerca, tan mío, saber que soy tu refugio. Mi niño indefenso, mi hijo pequeño, que lindo es sentir, tus pataditas y esos movimientos que a mi me regalas, que bello es sentir, que pronto vendrás, a poblar mi vida de felicidad. Mi niño pequeño, mi hijo indefenso, no temas llegar, aquí esta mamá, no sufras por ese que te abandono, aquí hay muchos brazos que  sueñas tenerte, y ojos dilatados de ganas de verte.

Canción para Nicolás

 Niño chiquitito, ojitos de mar, nariz chatita como mamá, cuerpito pequeño, boca desigual, te quiero y te canto, a ti Nicolás. Manitas inquietas, sonrisa traviesa, carita redonda siempre te querré y aunque el tiempo pase no te dejaré. Pequeño niñito, ojitos de mar, cuando sea viejita, solo pediré que a mi lado  estés, para no sentirme tan triste y solita, contigo a mi lado, yo seré feliz. ¡ Ay! mi chiquitito, sonrisita bella, cuando seas grande, te querré igual, porque no me importa, cuantos años tengas, siempre serás mi bebe, siempre Nicolás. 

Nostalgia...

 Ahora que mi vida, está lejos de ti, y después de un tiempo, he empezado a pensarte, a recordar la parte bonita de la historia, esa, que es la causante de que no pueda olvidarte. Y hoy sin querer, encontré viejas fotos, del tiempo, de nuestro tiempo, cuando éramos nosotros, cuando una sonrisa bastaba para hacernos felices, cuando una discusión terminaba en un beso. Y cuando la nostalgia, parecía invadirme, apareció la realidad y de un golpe me trajo de nuevo a este tiempo, un tiempo que ya jamás será nuestro, donde ya no hay discusiones pero tampoco besos, donde ya no hay sonrisas, ni felicidad, un tiempo donde ya no existe el nosotros, pues simplemente solo somos tú y yo, desparramados en lados opuestos y lejanos del mundo.

Destino

 A veces pienso, que si aquella tarde de abril, hubiera sabido el embrollo en el que se iba a convertir mi vida, no hubiera acudido  a tu encuentro. Otras sin embargo, cuando recuerdo los momentos hermosos, que pasamos juntos, mis labios dibujan una sonrisa. Pero al decir verdad, la mayoría del tiempo, meneo mí cabeza, al entender, que por más vueltas que le hubiera dado, era nuestro destino, vivir esta historia tormentosa, sin un final feliz.

El grito

De repente despierto, miro a mi alrededor: nada me es conocido,  mi cuerpo yace tendido en un lugar, no es mi cama, no es mi habitación, no es mi casa… Quiero levantarme y no puedo, el espacio es reducido, desesperado comienzo a gritar, pero nadie parece escuchar.  Me duele el pecho, mi respiración se acelera. Agudizo mi oído y todos mis sentidos con él, como buscando huir, cierro los ojos y le susurro a mis recuerdos que aparezcan, que me saquen de ahí…  Finalmente después de unos minutos que parecen un siglo, comienzan a emerger vagamente los momentos vividos, se mezclan en mi cabeza, me confunden, me trasladan a lugares fríos, vacíos, blancos y silenciosos, lugares donde la locura, coqueteó con la razón, la sedujo y la enamoró. Mis lágrimas comienzan a caer, como van cayendo mis recuerdos, ahora puedo verlo todo con claridad: el pasillo, los doctores y un puñado de ansiolíticos son difíciles de olvidar, pero tan fácil de recordar. Entre los recuerdos que lindan en mi c...

Tarde...

 Cuando él volvió a mí, después de un tiempo, no generó  nada.          ¡No era lo que esperaba! Me dije, asombrada, pues lo había esperado, desde el mismo instante en que se fue... Cuando él volvió a mí, el corazón no se aceleró, y mí alma no se musitó, mis ojos, antes llorosos, ni siquiera brillaron, al encontrarlo, sus labios, ya no provocaron esa sed en los míos... Cuando él volvió a mi, mi cuerpo no tembló, al rozar el suyo, y todo mi ser, no entendió el porque. Si era lo que había anhelado desde ese día gris en el que mi mano soltó. Cuando él volvió a mi, entendí que ya no lo amaba, que me había aferrado a su recuerdo, pero que mi corazón ya no le pertenecía, pues ahora ya estaba ocupado, ya era amado. Cuando él volvió a mi, corrí a casa apurada, pues ahí, me esperaba quien me amaba, quien me valoraba. Abrí la puerta apresurada, y ahí estaba, esperándome con una sonrisa, en el reflejo del espejo...

Te fuiste...

Te fuiste un sábado de julio, cuando la noche empezaba a caer, Te dormiste para siempre, sin querer despedirte. Te fuiste sin hacer ruido, solito, sin dolor y en  silencio. Me quedé, con el alma dolida, con el corazón hecho trizas, con mil abrazos pendientes, con un te quiero en los labios. Te fuiste y te llevaste, un pedazo de mi vida, mi paz, mi alegría, mi contento.  Me quede, solo con tus recuerdos, con tu voz haciendo eco,con mis lágrimas cayendo, y en mi pecho este dolor, que me viene desde adentro. Te fuiste viejo querido, cuando menos lo esperaba, y  me dejaste  a puñados todas nuestras vivencias, todas las risas, todos los llantos, toda tu vida en mi mente.

¿Seremos?

 …Y un día todo se detuvo, y el silencio se apodero del mundo, como si de repente, alguien, hubiera escuchado lo que el planeta, venía pidiendo a gritos hace mucho: un respiro. Las casas volvieron a ser hogares, las familias fueron el único refugio, y la distancia ya no se trató de kilómetros, sino de unos pocos metros. Las reuniones con amigos se volvieron anécdotas, los viajes utopías, y los guardapolvos blancos se olvidaron en los placares. La libertad, empezó a tener otro valor, el odioso trabajo diario, empezó a extrañarse, las costumbres fueron cambiando, adaptándose a esta nueva normalidad. Las risas de los niños, se fueron de las veredas, de las escuelas, trasladándose puertas adentro, los jóvenes y su algarabía se fueron haciendo eco, como resistiéndose al encierro. Los maestros y los profesores, liberaron una batalla detrás de una pantalla, aprendiendo algo que nunca les enseñaron, arreglándose con lo que tenían a mano. … Y un día todo se detuvo, y comenzamos a replantea...

Despertar...

 Increíblemente las relaciones que más mal nos hacen, son las  que más nos duran, y así pasamos buena parte de nuestras vidas, sobreviendo, creyendo que ese es nuestro destino y aceptándolo, con quejas pero resignados. Pero un día, vaya uno a saber porque, despertas, de ese letargo añejo, y te das cuenta que no querés sobrevivir, sino VIVIR; y algo mágico empieza a suceder: empezas a resurgir, de a poco, vas encontrándote de nuevo, a veces muy lejos, de lo que considerabas tu hogar, con nuevos desafíos, con gente nueva, con trabajos inesperados, pero con algo que hacía mucho tiempo que no sentías: ¡paz y felicidad! No olvidemos nunca, que siempre se puede volver a empezar, y que nunca  es tarde para empezar o volver a ¡amarse!