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Mostrando entradas de marzo, 2025

Bajo el viento de Malvinas

Con el viento soplando en su cara, con sus manos temblando de frío y el murmullo de nombres callados, Carlos toma su fusil, mientras sus ojos lo recorren, bajo un cielo de plomo y olvido, su mente vuela a su barrio, a su gente, y como por arte de magia, hasta el sur del país, llega el aroma de la comida de su madre, el eco de las discusiones con su padre, por haber elegido otro club de fútbol. Con el viento soplando en su cara, con el hambre que muerde sus huesos, y una noche cubierta de escarcha, Carlos observa a los jóvenes a su alrededor, con los sueños truncados, con sus vidas pausadas, en busca de gloria, defendiendo la patria. Con el viento soplando su cara, con el frío partiendo sus labios y bajo una lluvia de balas doradas, Carlos se aferra a sus creencias, a la promesa que le hizo a su novia, ya no sabe si podrá cumplirla, cierra los ojos y vislumbra su habitación, los discos y hasta puede escuchar su música, añorando la vuelta. Con el viento soplando su cara, con su pecho sin...

24 D...

 Han pasado casi 50 años, desde que nos robaron nuestras vidas, desde que nos ultrajaron, desde que pisotearon nuestros derechos, llevándose nuestra felicidad. Casi 50 años, desde que nos robaron nuestros hijos, desde que mataron a nuestros padres, desde que nuestras abuelas lloran los nietos no disfrutados. Casi 50 años, y los castigos fueron breves, de privilegio, no en cárceles comunes. Aún faltan nietos que abrazar, sobran espacios en las mesas, en las fotos e inclusive hay tumbas vacías que visitar. Y aún seguimos soñando, aferrados a la esperanza, que un día, llegue la justicia, la verdad, y que nunca se borre nuestra memoria.

Revolución

 Librarse de las presiones, de los mandatos, de los ritos. Romper las cadenas y volver a foja cero. Desatar los nudos, desandar caminos, echar un poco de luz, ante tanta oscuridad. Llenar los espacios vacíos, empezar a vaciar los poblados. Reconstruir las vivencias, atesorar los recuerdos, como lo que son, solo recuerdos. Llorar hasta quedar secos, desahogarse con palabras, abrazarse fuerte, tan fuerte, hasta acomodar la estructura ósea... La mental, se irá acomodando de a poco, de a ratos serán risas de a ratos serán llantos. Porque no hay guerras ganadas o batallas perdidas que no comiencen con una revolución.