Cercana lejanía
La distancia nada tiene que ver con el kilometraje,
pues estamos tan lejos hoy, a 2000 que ayer a solo 6.
Y aunque todo mi ser acepte que es lo mejor,
el órgano que bombea la sangre, no deja de acelerarse,
al recordarte.
No me mal interpretes, no te quiero junto a mi, pero la
nostalgia por los años compartidos, suele ser una mala compañía,
que te ataca por la espalda, y que la mayoría de las veces no da tregua.
De vez en vez, la cordura me visita, y me recuerda las horas de tristeza,
que a tu lado pasé, las noches en las que tu dormías y yo lloraba,
los días en los que tu indiferencia me mataba, las tardes,
en las que tus caricias me faltaban, es que estábamos tan lejos,
aun cuando estábamos juntos, casi sin notarlo, nos fuimos
por caminos distintos, compartiendo la misma cama.
Los recuerdos hacen vaivén en mi alma, de ratos buenos,
de a ratos malos.
Y a veces, de noche, cuando miro las estrellas pienso:
¿Serán las mismas que miras vos?
Y en este sueño de olvido que persigo, quiero creer que no son las mismas,
que tu mundo no es el mío, que mi vida no te pertenece,
como algún día dejara de hacerlo mi corazón.
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