¿Seremos?

 …Y un día todo se detuvo, y el silencio se apodero del mundo, como si de repente, alguien, hubiera escuchado lo que el planeta, venía pidiendo a gritos hace mucho: un respiro.

Las casas volvieron a ser hogares, las familias fueron el único refugio, y la distancia ya no se trató de kilómetros, sino de unos pocos metros.

Las reuniones con amigos se volvieron anécdotas, los viajes utopías, y los guardapolvos blancos se olvidaron en los placares.

La libertad, empezó a tener otro valor, el odioso trabajo diario, empezó a extrañarse, las costumbres fueron cambiando, adaptándose a esta nueva normalidad.

Las risas de los niños, se fueron de las veredas, de las escuelas, trasladándose puertas adentro, los jóvenes y su algarabía se fueron haciendo eco, como resistiéndose al encierro.

Los maestros y los profesores, liberaron una batalla detrás de una pantalla, aprendiendo algo que nunca les enseñaron, arreglándose con lo que tenían a mano.

… Y un día todo se detuvo, y comenzamos a replantearnos la vida, como si de repente nos hubiéramos despertado de un largo letargo.

Los médicos, los enfermeros, los policías, se volvieron héroes anónimos y sin capa, demostrando a cada paso que siempre lo fueron pero silenciosamente.

El que tiene hambre, el que la está pasando mal, el que no puede salir a trabajar, dejo de ser un número para convertirse, en el vecino, el familiar o el conocido.

Los abrazos, las demostraciones de cariño, el mate, el futbol, y el asado del domingo se fueron postergando, hasta casi convertirse en algo de otrora.

Pero el planeta, emergió como de las cenizas, los animales volvieron a ser libres, el aire volvió a ser puro, y tal vez de ahora en más  todo sea más sano, menos contaminado.

Y ante todo esto me surgen dos preguntas: ¿estamos en medio de una pandemia?

O será ¿que la humanidad se convirtió en la peor de ellas? Piénselo.

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