Tarde...

 Cuando él volvió a mí, después de un tiempo, no generó  nada.          ¡No era lo que esperaba! Me dije, asombrada, pues lo había esperado, desde el mismo instante en que se fue...


Cuando él volvió a mí, el corazón no se aceleró, y mí alma no se musitó, mis ojos, antes llorosos, ni siquiera brillaron, al encontrarlo, sus labios, ya no provocaron esa sed en los míos...


Cuando él volvió a mi, mi cuerpo no tembló, al rozar el suyo, y todo mi ser, no entendió el porque. Si era lo que había anhelado desde ese día gris en el que mi mano soltó.


Cuando él volvió a mi, entendí que ya no lo amaba, que me había aferrado a su recuerdo, pero que mi corazón ya no le pertenecía, pues ahora ya estaba ocupado, ya era amado.


Cuando él volvió a mi, corrí a casa apurada, pues ahí, me esperaba quien me amaba, quien me valoraba. Abrí la puerta apresurada, y ahí estaba, esperándome con una sonrisa, en el reflejo del espejo...



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