Cuando el sueño falta a la cita...
En las horas de insomnio, los recuerdos emergen a borbotones.
El tiempo compartido, las fechas especiales, los días festivos, van y vienen en mi mente como un recuerdo lejano, pero todavía latente.
En las noches de insomnio, tu rostro deambula libremente por mi dormitorio y, aunque todo esté oscuro, tus ojos claros parecen iluminar la habitación.
Cuando el sueño falta a la cita, en su reemplazo sobrevienen las vivencias: las risas cómplices, los besos, las caricias.
Pero cuando por fin los ojos quieren cerrarse, todo eso se esfuma.
Es como si, de repente, el príncipe se transformara en mendigo y el mendigo en ladrón…
un ladrón de esos que jamás podés olvidar, por más que pelees contra el recuerdo
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