De palo a palanque

 Mi alma se despegó del pellejo,

flota en un aire más pesado que el plomo.


Estoy cansada de ser palo;

quiero ser palenque,

donde pueda soltar raíces,

descansar hojas, respirar sin miedo.


Y sé que volverá,

ligera, susurrando a la luna

que también está bien dejar de sostener. 

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