Presencias del viento
Las ausencias
se convierten en presencias tácitas,
llegan con un café humeante,
un perfume,
una palabra que quema.
Las huellas que creí borradas
vuelven,
como viento que no olvida,
recordándome
a quién amé
y quién quedó en mí sin permiso.
No vienen a lastimar,
vienen a recordarme
quién fui,
quién soy,
y quién seré.
Entera,
fuerte,
con fuego en la piel
y con el corazón tatuado de resiliencia.
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